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Mostrando entradas de mayo, 2015

La jungla de la pertenencia

Porosidad

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Momentum
tangible e irreal,
                          subyazco en la realidad que se cuela

                                                          por la porosidad de mis sueños.

Esencia

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Hace más de dos años que viajé a estas tierras del sol y vino. Mendoza me arropó con la calidez particular de su gente, mientras la montaña, entre miradas, me acompañaba.
Mis estructuras tambalearon, llegué al borde del desconocimiento y toqué fondo. Me subí al péndulo de depresión y alegría, mientras la incertidumbre permanecía bajo mis pies. 
Se me anudaron las palabras, se me entumecieron las manos y mi ceguera me inmovilizó. Fui autómata para sobrevivir y a la vez no. Transcurrí los días inconciente de que mi conciencia aún permanecía intacta, tomando en cada experiencia sorbos de claridad. Viví penumbras, aún más oscuras que las anteriores. 
Pero hoy mis manos laten y mis palabras suenan. El péndulo comienza a pararse. 
Lo sé, muté, una vez más, pero a la vez siento y sé que volví a lo mismo...a ese lugar que llamo Esencia.

Vales

Esa pegajosa idea, abejas zumbantes, aguijones que sedan. Esa idea errónea, "no haces, no vales".

Esa idea que hace bruma, y te engaña.

Hasta que te sientas y respiras, hasta que te detienes, cansada de objetivos y vueltas. En ese instante, en la complicidad de tu silencio recuerdas, sientes y lo sabes. Nada es en vano.

Vales, por el sólo hecho de existir. Vales, porque lo pequeño es grande y tus acciones no han sido en vano.

Vales,  no por un título, no por dinero ni por lo que los demás digan. Vales, porque en este segundo eliges valía, eliges aceptar que estas Vivo.

Destellos

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Entre sombras mis palabras dan destellos,
son claridad intermitente,
pausada, pero continua.


No cambia y cambia

No cambia el mundo y a la vez lo hace, porque cambia quién lo observa y siente ese mundo. Comienzo a creer que nunca repetí patrones, sólo que no era conciente de eso.

No se puede estar en un punto y volver al mismo. La conciencia no es lineal, es expensaiva, una espiral. Entonces repetir un patrón es una ilusión. 

El alma no repite patrones y por ende el humano tampoco lo hace, parece, pero en el fondo no. Parece estático, inmóvil sin cambio, pero si observas bien es dinámico, móvil, cambiante.

Mismo escenario, misma casa, mismo trabajo, mismas amistades y cambió u otro escenario, otro trabajo, otra casa, otras amistades y nada cambió.

Cambia el director, la conciencia, quién elije y observa, siempre, por muy bajito que susurre, cambia.

El mundo no cambia y a la vez lo hace.